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Messages posted by: Ht8ofglag9
Forum Index » Profile for Ht8ofglag9 » Messages posted by Ht8ofglag9
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arrojaba un sospiro que parecía que le arrancaba de lo profundo de sus entra?as, y todos pensaban que debía de ser del dolor que sentía en las costillas; a lo menos, pensábanlo aquellos que la noche antes le habían visto bizmar. Ya que estuvieron los dos a caballo, puesto a la puerta de la venta, llamó al ventero, y con voz muy reposada y grave le dijo:
-Muchas y muy grandes son las mercedes, se?or alcaide, que en este vuestro castillo he recebido, y quedo obligadísimo a agradecéroslas todos los días de mi vida. Si os las puedo pagar en haceros vengado de algún soberbio que os haya fecho algún agravio, sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco pueden,zapatillas de futbol, y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevosías. Recorred vuestra memoria, y si halláis alguna cosa deste jaez que encomendarme, no hay sino decilla; que yo os prometo, por la orden de caballero que recebí,botas de cr, de faceros satisfecho y pagado a toda vuestra voluntad.
El ventero le respondió,botas de messi; con el mesmo sosiego:
-Se?or caballero,botas de futbol CR, yo no tengo necesidad de que vuestra merced me vengue ningún agravio, porque yo sé tomar la venganza que me parece, cuando se me hacen. Sólo he menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta, así de la paja y cebada de sus dos bestias, como de la cena y camas.
-Luego, ?venta es ésta? -replicó don Quijote.
-Y muy honrada -respondió el ventero,venta de botas de futbol.
-Enga?ado he vivido hasta aquí -respondió don Quijote-, que en verdad que pensé que era castillo, y no malo; pero, pues es ansí que no es castillo sino venta, lo que se podrá hacer por agora es que perdonéis por la paga, que yo no puedo contravenir a la orden de los caballeros andantes, de los cuales sé cierto,zapatillas de futbol Nike, sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario, que jamás pagaron posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en invierno y en verano,botas de cr, a pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con frío, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los incómodos de la tierra.
-Poco tengo yo que ver en eso -respondió el ventero-; págueseme lo que se me debe, y dejémonos de cuentos ni de caballerías, que yo no tengo cuenta con otra cosa que con cobrar mi hacienda.
-Vos sois un sandio y mal hostalero -respondió,zapatillas de messi; don Quijote,botas de messi.
Y,botas de futbol, poniendo piernas al Rocinante y terciando su lanzón, se salió de la venta sin que nadie le detuviese, y él, sin mirar si le seguía su escudero, se alongó un buen trecho.
El ventero, que le vio ir y que no le pagaba, acudió a cobrar de Sancho Panza,zapatillas de futbol Adidas, el cual dijo que, pues su se?or no había querido pagar, que tampoco él pagaría; porque, siendo él escudero de caballero andante, como era, la mesma regla y razón corría por él como por su amo en no pagar cosa alguna en los mesones y ventas. Amohinóse mucho desto el ventero,zapatillas de futbol sala, y amenazóle que si no le pagaba, que lo cobraría de modo que le pesase. A lo cual Sancho respondió que,
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Sancho que se adelantasen un poco,botas de futbol CR, que tenía que preguntalle y que departir con él cosas de mucha importancia. Hízolo así Sancho y apartáronse los dos algo adelante,botas de messi, y díjole don Quijote:
-Después que veniste, no he tenido lugar ni espacio para preguntarte muchas cosas de particularidad acerca de la embajada que llevaste y de la respuesta que trujiste; y ahora, pues la fortuna nos ha concedido tiempo y lugar, no me niegues tú la ventura que puedes darme con tan buenas nuevas.
-Pregunte vuestra merced lo que quisiere -respondió Sancho-, que a todo daré tan buena salida como tuve la entrada. Pero suplico a vuestra merced, se?or mío, que no sea de aquí adelante tan vengativo.
-?Por qué lo dices, Sancho? -dijo don Quijote.
-Dígolo -respondió- porque estos palos de agora más fueron por la pendencia que entre los dos trabó el diablo la otra noche, que por lo que dije contra mi se?ora Dulcinea,zapatillas de futbol sala, a quien amo y reverencio como a una reliquia,zapatillas de messi, aunque en ella no lo haya, sólo por ser cosa de vuestra merced.
-No tornes a esas pláticas, Sancho, por tu vida -dijo don Quijote-,botas de messi, que me dan pesadumbre; ya te perdoné entonces, y bien sabes tú que suele decirse: a pecado nuevo, penitencia nueva.
En tanto que los dos iban en estas pláticas, dijo el cura a Dorotea que había andado muy discreta, así en el cuento como en la brevedad dél, y en la similitud que tuvo con los de los libros de caballerías. Ella dijo que muchos ratos se había entretenido en leellos, pero que no sabía ella dónde eran las provincias ni puertos de mar,botas de cr, y que así había dicho a tiento que se había desembarcado en Osuna.
-Yo lo entendí así -dijo el cura-, y por eso acudí luego a decir lo que dije, con que se acomodó todo. Pero,botas de futbol, ?no es cosa estra?a ver con cuánta facilidad cree este desventurado hidalgo todas estas invenciones y mentiras, sólo porque llevan el estilo y modo de las necedades de sus libros?
-Sí es -dijo Cardenio-,zapatillas de futbol, y tan rara y nunca vista, que yo no sé si queriendo inventarla y fabricarla mentirosamente, hubiera tan agudo ingenio que pudiera dar en ella.
-Pues otra cosa hay en ello -dijo el cura-: que fuera de las simplicidades que este buen hidalgo dice tocantes a su locura,zapatillas de futbol Nike, si le tratan de otras cosas, discurre con bonísimas razones y muestra tener un entendimiento claro y apacible en todo. De manera que, como no le toquen en sus caballerías,zapatillas de futbol Adidas, no habrá nadie que le juzgue sino por de muy buen entendimiento.
En tanto que ellos iban en esta conversación, prosiguió don Quijote con la suya y dijo a Sancho:
-Echemos, Panza amigo, pelillos a la mar en esto de nuestras pendencias,venta de botas de futbol, y dime ahora, sin tener cuenta con enojo ni rencor alguno: ?Dónde, cómo y cuándo hallaste a Dulcinea? ?Qué hacía? ?Qué le dijiste? ?Qué te respondió?
?Qué rostro hizo cuando leía mi carta? ?Quién te la trasladó? Y todo aquello que vieres que en este caso es digno de saberse, de preguntarse y satisfacerse, sin que a?adas o mientas por darme gusto, ni menos te acortes por no quitármele.
-Se?or -respondió Sancho-, si va a decir la verdad, la carta no me la trasladó nadie,botas de cr, porque yo no llevé carta alguna.
-Así es como tú dices -dijo don Quijote-, porque el librillo de memoria donde yo la escribí le hallé en mi poder a cabo de dos
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-dijo don Quijote-; que cuando comienzas a ensartar refranes y cuentos,zapatillas de messi, no te puede esperar sino el mesmo Judas, que te lleve. Dime, animal, ?qué sabes tú de clavos, ni de rodajas,zapatillas de futbol sala, ni de otra cosa ninguna?
-?Oh! Pues si no me entienden -respondió Sancho-, no es maravilla que mis sentencias sean tenidas por disparates. Pero no importa: yo me entiendo, y sé que no he dicho muchas necedades en lo que he dicho; sino que vuesa merced, se?or mío, siempre es friscal de mis dichos, y aun de mis hechos.
-Fiscal has de decir -dijo don Quijote-, que no friscal, prevaricador del buen lenguaje, que Dios te confunda.
-No se apunte vuestra merced conmigo -respondió Sancho-, pues sabe que no me he criado en la Corte, ni he estudiado en Salamanca, para saber si a?ado o quito alguna letra a mis vocablos. Sí,venta de botas de futbol, que, ?válgame Dios!, no hay para qué obligar al sayagués a que hable como el toledano, y toledanos puede haber que no las corten en el aire en esto del hablar polido.
-Así es -dijo el licenciado-,botas de cr, porque no pueden hablar tan bien los que se crían en las Tenerías y en Zocodover como los que se pasean casi todo el día por el claustro de la Iglesia Mayor, y todos son toledanos. El lenguaje puro, el propio, el elegante y claro, está en los discretos cortesanos, aunque hayan nacido en Majalahonda: dije discretos porque hay muchos que no lo son, y la discreción es la gramática del buen lenguaje, que se acompa?a con el uso. Yo, se?ores, por mis pecados, he estudiado Cánones en Salamanca, y pícome algún tanto de decir mi razón con palabras claras, llanas y significantes.
-Si no os picáredes más de saber más menear las negras que lleváis que la lengua -dijo el otro estudiante-, vos llevárades el primero en licencias,zapatillas de futbol Nike, como llevastes cola.
-Mirad, bachiller -respondió el licenciado-: vos estáis en la más errada opinión del mundo acerca de la destreza de la espada, teniéndola por vana.
-Para mí no es opinión, sino verdad asentada -replicó Corchuelo-; y si queréis que os lo muestre con la experiencia,botas de cr, espadas traéis,botas de messi, comodidad hay, yo pulsos y fuerzas tengo, que acompa?adas de mi ánimo, que no es poco, os harán confesar que yo no me enga?o. Apeaos, y usad de vuestro compás de pies, de vuestros círculos y vuestros ángulos y ciencia; que yo espero de haceros ver estrellas a mediodía con mi destreza moderna y zafia, en quien espero,zapatillas de futbol Adidas, después de Dios, que está por nacer hombre que me haga volver las espaldas, y que no le hay en el mundo a quien yo no le haga perder tierra.
-En eso de volver, o no, las espaldas no me meto -replico el diestro-; aunque podría ser que en la parte donde la vez primera clavásedes el pie, allí os abriesen la sepultura: quiero decir que allí quedásedes muerto por la despreciada destreza.
-Ahora se verá,zapatillas de futbol; -respondió Corchuelo.
Y, apeándose con gran presteza de su jumento, tiró con furia de una de las espadas que llevaba el licenciado en el suyo.
-No ha de ser así -dijo a este instante don Quijote-, que yo quiero ser el maestro desta esgrima,botas de messi, y el juez desta muchas veces no averiguada cuestión.
Y, apeándose de Rocinante y asiendo de su lanza, se puso en la mitad del camino, a tiempo que ya el licenciado, con gentil donaire de cuerpo y compás de pies,botas de futbol, se iba contra Corchuelo, que contra él se vino,botas de futbol CR, lanzando, como decirse
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vencedor, ésta se habría disipado cuando, un segundo después, una mujer vampiro con el pelo casta?o y ondulado y los ojos amarillos se apresuró a llegar junto a él.
-?Carlisle? -preguntó con voz confundida y la mirada fija en mí.
-No quiere luchar -le dijo a la mujer,botas de futbol.
Ella le tocó el brazo. Se encontraba aún en tensión, listo para abalanzarse.
-Parece aterrorizada, Carlisle. ?No podríamos nosotros...?
El rubio,botas de messi, Carlisle, le devolvió la mirada y entonces se irguió un poco, aunque yo aún le veía cauteloso.
-No tenemos ningún deseo de hacerte da?o -me dijo la mujer. Su voz era suave,zapatillas de messi, tranquilizadora-. No queríamos luchar con ninguno de vosotros.
-Lo siento -susurré otra vez,zapatillas de futbol Adidas.
No era capaz de hallarle un sentido al barullo que tenía en la cabeza. Diego había muerto, y eso era lo principal, algo devastador. Más allá de eso,zapatillas de futbol Nike, el combate había concluido, mi aquelarre había sido derrotado y
mis enemigos eran los vencedores. Pero mi exterminado aquelarre estaba lleno de gente a quien le habría encantado ver como ardía, y mis enemigos me hablaban con amabilidad cuando no tenían por qué hacerlo. Más aún, me sentía más segura con estos dos extra?os de lo que jamás me había sentido con Raoul y con Kristie. Me proporcionaba alivio saber que estaban muertos. Qué confuso era todo.
-Ni?a -dijo Carlisle-, ?te rendirías a nosotros? Si no intentas hacernos da?o, te prometemos que nosotros tampoco te lo haremos a ti.
Y yo le creía,botas de futbol CR.
-Sí -susurré-. Sí,botas de cr, me rindo. No quiero herir a nadie.
Extendió su mano de un modo alentador.
-Ven, peque?a. Reagruparemos a nuestra familia en un momento, y luego te haremos algunas preguntas. Si respondes con honestidad, no tendrás nada que temer.
Me puse en pie lentamente,botas de messi, sin hacer ningún movimiento que se pudiera considerar amenazador. -?Carlisle? -llamó una voz masculina.
Y entonces se unió a nosotros otro vampiro con los ojos amarillos. En cuanto lo vi,venta de botas de futbol, se desvaneció cualquier tipo de seguridad que había sentido con aquellos extra?os.
Era rubio, como el primero, pero más alto y delgado. Tenía la piel totalmente cubierta de cicatrices, menos espaciadas en la zona del cuello y de la mandíbula. Algunas de las marcas peque?as que tenía en el brazo eran
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recientes,zapatillas de futbol sala, pero el resto no eran de la refriega de hoy. Había estado en más combates de los que me podía imaginar, y nunca había perdido. Sus ojos color miel refulgieron y su postura rezumó la violencia apenas contenida de un león furioso.
En cuanto me vio, se encorvó para saltar.
-Jasper! -le advirtió Carlisle,botas de cr.
Jasper se irguió un tanto y clavó en Carlisle sus ojos exageradamente abiertos.
-,zapatillas de futbol?Qué está pasando aquí?
-No quiere luchar, se ha rendido.
El vampiro de las cicatrices frunció el ce?o, y sentí una repentina e inesperada ola de frustración a pesar de no tener ni idea de qué era lo que me frustraba.
-Carlisle, yo... -vaciló Jasper, y prosiguió-: Lo siento, pero eso no es posible. No podemos permitir
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aunque los buscasen,zapatillas de futbol sala.
Iba Sancho Panza sobre su jumento como un patriarca, con sus alforjas y su bota, y con mucho deseo de verse ya gobernador de la ínsula que su amo le había prometido. Acertó don Quijote a tomar la misma derrota y camino que el que él había tomado en su primer viaje, que fue por el campo de Montiel, por el cual caminaba con menos pesadumbre que la vez pasada, porque, por ser la hora de la ma?ana y herirles a soslayo los rayos del sol, no les fatigaban. Dijo en esto Sancho Panza a su amo:
-Mire vuestra merced, se?or caballero andante, que no se le olvide lo que de la ínsula me tiene prometido; que yo la sabré gobernar, por grande que sea.
A lo cual le respondió don Quijote:
-Has de saber, amigo Sancho Panza,zapatillas de messi, que fue costumbre muy usada de los caballeros andantes antiguos hacer gobernadores a sus escuderos de las ínsulas o reinos que ganaban, y yo tengo determinado de que por mí no falte tan agradecida usanza; antes, pienso aventajarme en ella: porque ellos algunas veces, y quizá las más, esperaban a que sus escuderos fuesen viejos; y, ya después de hartos de servir y de llevar malos días y peores noches, les daban algún título de conde, o,botas de messi, por lo mucho, de marqués,botas de cr, de algún valle o provincia de poco más a menos; pero, si tú vives y yo vivo, bien podría ser que antes de seis días ganase yo tal reino que tuviese otros a él adherentes,botas de futbol CR, que viniesen de molde para coronarte por rey de uno dellos. Y no lo tengas a mucho,botas de messi, que cosas y casos acontecen a los tales caballeros,botas de futbol, por modos tan nunca vistos ni pensados, que con facilidad te podría dar aún más de lo que te prometo.
-De esa manera -respondió Sancho Panza-, si yo fuese rey por algún milagro de los que vuestra merced dice, por lo menos,zapatillas de futbol, Juana Gutiérrez, mi oíslo, vendría a ser reina,zapatillas de futbol Nike, y mis hijos infantes.
-Pues,zapatillas de futbol Adidas, ?quién lo duda? -respondió don Quijote.
-Yo lo dudo -replicó Sancho Panza-; porque tengo para mí que, aunque lloviese Dios reinos sobre la tierra,venta de botas de futbol, ninguno asentaría bien sobre la cabeza de Mari Gutiérrez. Sepa, se?or, que no vale dos maravedís para reina; condesa le caerá mejor,botas de cr, y aun Dios y ayuda.
-Encomiéndalo tú a Dios, Sancho -respondió don Quijote-, que él dará lo que más le convenga, pero no apoques tu ánimo tanto, que te vengas a contentar con menos que con ser adelantado.
-No lo haré,
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a ver lo que don Quijote, que estaba sentado sobre un poyo, le mandaba, dando particulares gracias al cielo de que a su amo no le hubiese parecido castillo aquella venta.
Llegóse la hora del cenar; recogiéronse a su estancia; preguntó Sancho al huésped que qué tenía para darles de cenar. A lo que el huésped respondió que su boca sería medida; y así, que pidiese lo que quisiese: que de las pajaricas del aire, de las aves de la tierra y de los pescados del mar estaba proveída aquella venta.
-No es menester tanto -respondió Sancho-, que con un par de pollos que nos asen tendremos lo suficiente, porque mi se?or es delicado y come poco,botas de messi, y yo no soy tragantón en demasía.
Respondióle el huésped que no tenía pollos, porque los milanos los tenían asolados.
-Pues mande el se?or hué,botas de messi;sped -dijo Sancho- asar una polla que sea tierna,zapatillas de futbol Adidas.
-?Polla? ?Mi padre! -respondió el huésped-. En verdad en verdad que envié ayer a la ciudad a vender más de cincuenta; pero, fuera de pollas, pida vuestra merced lo que quisiere.
-Desa manera -dijo Sancho-, no faltará ternera o cabrito.
-En casa, por ahora -respondió el huésped-,zapatillas de futbol sala, no lo hay,botas de futbol, porque se ha acabado; pero la semana que viene lo habrá de sobra.
-?Medrados estamos con eso,botas de cr! -respondió Sancho-. Yo pondré que se vienen a resumirse todas estas faltas en las sobras que debe de haber de tocino y huevos.
-?Por Dios -respondió el huésped-, que es gentil relente el que mi huésped tiene!,venta de botas de futbol, pues hele dicho que ni tengo pollas ni gallinas, y ?quiere que tenga huevos? Discurra, si quisiere, por otras delicadezas,zapatillas de messi, y déjese de pedir gallinas.
-Resolvámonos, cuerpo de mí -dijo Sancho-, y dígame finalmente lo que tiene, y déjese de discurrimientos, se?or huésped.
Dijo el ventero:
-Lo que real y verdaderamente tengo son dos u?as de vaca que parecen manos de ternera,botas de futbol CR, o dos manos de ternera que parecen u?as de vaca; están cocidas con sus garbanzos,zapatillas de futbol, cebollas y tocino,botas de cr, y la hora de ahora están diciendo: ''?Coméme! ?Coméme!''
-Por mías las marco desde aquí -dijo Sancho-; y nadie las toque, que yo las pagaré mejor que otro, porque para mí ninguna otra cosa pudiera esperar de más gusto, y no se me daría nada que fuesen manos, como fuesen u?as.
-Nadie las tocará -dijo el ventero-,zapatillas de futbol Nike, porque otros huéspedes
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decía así: A don Sancho Panza, gobernador de la ínsula Barataria, en su propia mano o en las de su secretario. Oyendo lo cual, Sancho dijo:
-?Quién es aquí,zapatillas de messi; mi secretario?
Y uno de los que presentes estaban respondió:
-Yo, se?or, porque sé leer y escribir,zapatillas de futbol Adidas, y soy vizcaíno.
-Con esa a?adidura -dijo Sancho-,botas de cr, bien podéis ser secretario del mismo emperador. Abrid ese pliego, y mirad lo que dice.
Hízolo así el recién nacido secretario, y, habiendo leído lo que decía, dijo que era negocio para tratarle a solas. Mandó Sancho despejar la sala, y que no quedasen en ella sino el mayordomo y el maestresala, y los demás y el médico se fueron; y luego el secretario leyó la carta, que así decía:
A mi noticia ha llegado,zapatillas de futbol sala, se?or don Sancho Panza, que unos enemigos míos y desa ínsula la han de dar un asalto furioso, no sé qué noche; conviene velar y estar alerta, porque no le tomen desapercebido. Sé también,zapatillas de futbol Nike, por espías verdaderas, que han entrado en ese lugar cuatro personas disfrazadas para quitaros la vida,venta de botas de futbol, porque se temen de vuestro ingenio; abrid el ojo, y mirad quién llega a hablaros,botas de messi, y no comáis de cosa que os presentaren. Yo tendré cuidado de socorreros si os viéredes en trabajo,botas de futbol CR, y en todo haréis como se espera de vuestro entendimiento. Deste lugar, a 16 de agosto, a las cuatro de la ma?ana.
Vuestro amigo,botas de cr,
El Duque.
Quedó atónito Sancho, y mostraron quedarlo asimismo los circunstantes; y, volviéndose al mayordomo, le dijo:
-Lo que agora se ha de hacer, y ha de ser luego, es meter en un calabozo al doctor Recio; porque si alguno me ha de matar, ha de ser él, y de muerte adminícula y pésima, como es la de la hambre.
-También -dijo el maestresala- me parece a mí que vuesa merced no coma de todo lo que está en esta mesa, porque lo han presentado unas monjas, y, como suele decirse, detrás de la cruz está el diablo.
-No lo niego -respondió Sancho-, y por ahora denme un pedazo de pan y obra de cuatro libras de uvas,botas de messi, que en ellas no podrá venir veneno; porque, en efecto, no puedo pasar sin comer, y si es que hemos de estar prontos para estas batallas que nos amenazan,zapatillas de futbol, menester será estar bien mantenidos, porque tripas llevan corazón,botas de futbol, que no corazón tripas. Y vos, secretario, responded al duque mi se?or y decidle que se cumplirá lo que manda como
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bueno fue mucho: guárdese con los escogidos. Pero,venta de botas de futbol, ?qué libro es ese que está junto a él?
-La Galatea, de Miguel de Cervantes -dijo el barbero.
-Muchos a?os ha que es grande amigo mío ese Cervantes,zapatillas de futbol Nike, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, se?or compadre.
-Que me place -respondió el barbero-. Y aquí vienen tres, todos juntos: La Araucana, de don Alonso de Ercilla; La Austríada, de Juan Rufo, jurado de Córdoba, y El Monserrato, de Cristóbal de Virués, poeta valenciano.
-Todos esos tres libros -dijo el cura- son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene Espa?a.
Cansóse el cura de ver más libros; y así, a carga cerrada, quiso que todos los demás se quemasen; pero ya tenía abierto uno el barbero,botas de messi, que se llamaba Las lágrimas de Angélica.
-Lloráralas yo -dijo el cura en oyendo el nombre- si tal libro hubiera mandado quemar; porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo, no sólo de Espa?a,botas de futbol CR, y fue felicísimo en la tradución de algunas fábulas de Ovidio.
Capí,botas de cr;tulo VII. De la segunda salida de nuestro buen caballero don Quijote de la Mancha
Estando en esto,zapatillas de futbol sala, comenzó a dar voces don Quijote,botas de futbol, diciendo:
-Aquí,zapatillas de messi, aquí, valerosos caballeros; aquí es menester mostrar la fuerza de vuestros valerosos brazos, que los cortesanos llevan lo mejor del torneo.
Por acudir a este ruido y estruendo, no se pasó adelante con el escrutinio de los demás libros que quedaban; y así, se cree que fueron al fuego,botas de messi, sin ser vistos ni oídos,zapatillas de futbol, La Carolea y León de Espa?a,zapatillas de futbol Adidas, con Los Hechos del Emperador, compuestos por don Luis de ávila, que, sin duda,botas de cr, debían de estar entre los que quedaban; y quizá, si el cura los viera, no pasaran por tan rigurosa sentencia.
Cuando llegaron a don Quijote, ya él estaba levantado de la cama, y proseguía en sus voces y en sus desatinos, dando cuchilladas y reveses a todas partes, estando tan despierto como si nunca hubiera dormido.
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Y sé yo decir que el que él escogió de venir a la guerra le había sucedido tan bien que en pocos a?os,botas de cr, por su valor y esfuerzo, sin otro brazo que el de su mucha virtud, subió a ser capitán de infantería, y a verse en camino y predicamento de ser presto maestre de campo. Pero fuele la fortuna contraria,zapatillas de messi, pues donde la pudiera esperar y tener buena, allí la perdió, con perder la libertad en la felicísima jornada donde tantos la cobraron, que fue en la batalla de Lepanto. Yo la perdí en la Goleta, y después, por diferentes sucesos, nos hallamos camaradas en Costantinopla. Desde allí vino a Argel, donde sé que le sucedió uno de los más estra?os casos que en el mundo han sucedido.
De aquí fue prosiguiendo el cura, y,zapatillas de futbol sala, con brevedad sucinta, contó lo que con Zoraida a su hermano había sucedido; a todo lo cual estaba tan atento el oidor,botas de messi, que ninguna vez había sido tan oidor como entonces. Sólo llegó el cura al punto de cuando los franceses despojaron a los cristianos que en la barca venían, y la pobreza y necesidad en que su camarada y la hermosa mora habían quedado; de los cuales no había sabido en qué habían parado, ni si habían llegado a Espa?a, o llevádolos los franceses a Francia.
Todo lo que el cura decía estaba escuchando, algo de allí desviado,zapatillas de futbol Adidas, el capitán, y notaba todos los movimientos que su hermano hacía; el cual, viendo que ya el cura había llegado al fin de su cuento, dando un grande suspiro y llenándosele los ojos de agua,zapatillas de futbol, dijo:
-?Oh, se?or, si supiésedes las nuevas que me habéis contado,zapatillas de futbol Nike, y cómo me tocan tan en parte que me es forzoso dar muestras dello con estas lágrimas que, contra toda mi discreción y recato,botas de messi, me salen por los ojos! Ese capitán tan valeroso que decís es mi mayor hermano, el cual,botas de futbol, como más fuerte y de más altos pensamientos que yo ni otro hermano menor mío,botas de cr, escogió el honroso y digno ejercicio de la guerra, que fue uno de los tres caminos que nuestro padre nos propuso, según os dijo vuestra camarada en la conseja que,venta de botas de futbol, a vuestro parecer, le oístes. Yo seguí el de las letras, en las cuales Dios y mi diligencia me han puesto en el grado que me veis. Mi menor hermano está en el Pirú, tan rico que con lo que ha enviado a mi padre y a mí ha satisfecho bien la parte que él se llevó,botas de futbol CR, y aun dado a las manos de mi padre con que poder hartar su liberalidad natural; y yo, ansimesmo, he podido con más decencia y autoridad tratarme en mis estudios y llegar al puesto en que me veo. Vive aún mi padre, muriendo con el deseo de saber de su hijo mayor, y pide a Dios con continuas oraciones no cierre la muerte sus ojos hasta que él vea con vida a los
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de Su Majestad, ?no hay caballeros?
-Sí -respondió don Quijote-, y muchos; y es razón que los haya, para adorno de la grandeza de los príncipes y para ostentación de la majestad real.
-Pues, ?no sería vuesa merced -replicó ella- uno de los que a pie quedo sirviesen a su rey y se?or, estándose en la corte?
-Mira, amiga -respondió don Quijote-: no todos los caballeros pueden ser cortesanos, ni todos los cortesanos pueden ni deben ser caballeros andantes: de todos ha de haber en el mundo; y, aunque todos seamos caballeros, va mucha diferencia de los unos a los otros; porque los cortesanos, sin salir de sus aposentos ni de los umbrales de la corte, se pasean por todo el mundo, mirando un mapa, sin costarles blanca, ni padecer calor ni frío, hambre ni sed; pero nosotros, los caballeros andantes verdaderos, al sol,venta de botas de futbol, al frío, al aire, a las inclemencias del cielo, de noche y de día,botas de futbol, a pie y a caballo, medimos toda la tierra con nuestros mismos pies; y no solamente conocemos los enemigos pintados, sino en su mismo ser,botas de messi, y en todo trance y en toda ocasión los acometemos, sin mirar en ni?erías, ni en las leyes de los desafíos; si lleva,zapatillas de futbol, o no lleva, más corta la lanza, o la espada; si trae sobre sí reliquias, o algún enga?o encubierto; si se ha de partir y hacer tajadas el sol, o no,zapatillas de futbol Adidas, con otras ceremonias deste jaez,zapatillas de futbol sala, que se usan en los desafíos particulares de persona a persona, que tú no sabes y yo sí. Y has de saber más: que el buen caballero andante, aunque vea diez gigantes que con las cabezas no sólo tocan, sino pasan las nubes,zapatillas de messi, y que a cada uno le sirven de piernas dos grandísimas torres, y que los brazos semejan árboles de gruesos y poderosos navíos, y cada ojo como una gran rueda de molino y más ardiendo que un horno de vidrio, no le han de espantar en manera alguna; antes con gentil continente y con intrépido corazón los ha de acometer y embestir, y,botas de futbol CR, si fuere posible, vencerlos y desbaratarlos en un peque?o instante, aunque viniesen armados de unas conchas de un cierto pescado que dicen que son más duras que si fuesen de diamantes, y en lugar de espadas trujesen cuchillos tajantes de damasquino acero, o porras ferradas con puntas asimismo de acero,zapatillas de futbol Nike, como yo las he visto más de dos veces. Todo esto he dicho, ama mía, porque veas la diferencia que hay de unos caballeros a otros; y sería razón que no hubiese príncipe que no estimase en más esta segunda, o, por mejor decir,botas de messi, primera especie de caballeros andantes,botas de cr, que, según leemos en sus historias, tal ha habido entre ellos que ha sido la salud no sólo de un reino, sino de muchos.
-?Ah, se?or mío! -dijo a esta sazón la sobrina-; advierta vuestra merced que todo eso que dice de los caballeros andantes es fábula y mentira, y sus historias, ya que no las quemasen,botas de cr, merecían que a cada una se le echase un sambenito, o alguna se?al en que fuese conocida por infame y por gastadora de las buenas costumbres.
-Por el Dios que me sustenta -dijo don Quijote-, que si no fueras mi sobrina derechamente, como hija de mi misma hermana, que había de hacer un tal castigo en ti, por la blasfemia que has dicho, que sonara por todo el mundo. ?Cómo que es posible que una rapaza que apenas sabe menear doce palillos de randas se atreva a poner lengua y a censurar las historias de los caballeros andantes? ?Qué dijera el se?or Amadís si lo tal oyera? Pero a buen seguro que él te perdonara, porque fue el más humilde y cortés caballero de su tiempo, y, demás, grande amparador de las doncellas; mas, tal te pudiera haber oído que no te fuera bien dello, que no todos son corteses ni bien mirados: algunos hay follones y descomedidos. Ni todos los que se llaman caballeros lo son de todo en todo: que unos son de oro, otros de alquimia, y todos parecen caballeros, pero no todos pueden estar al toque de la piedra de la verdad. Hombres bajos hay que revientan por parecer caballeros, y caballeros altos hay que parece que aposta mueren por parecer hombres bajos; aquéllos se llevantan o con la ambición o con la virtud, éstos se abajan o con la flojedad o con el vicio; y es menester aprovecharnos del conocimiento
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nubes de anta?o. Detúvole el cansancio a don Quijote, y, más enojado que vengado, se sentó en el camino,botas de cr, esperando a que Sancho,zapatillas de futbol, Rocinante y el rucio llegasen. Llegaron, volvieron a subir amo y mozo,botas de futbol CR, y, sin volver a despedirse de la Arcadia fingida o contrahecha,venta de botas de futbol, y con más vergüenza que gusto, siguieron su camino.
Capítulo LIX. Donde se cuenta del extraordinario suceso,zapatillas de futbol Nike, que se puede tener por aventura, que le sucedió a don Quijote
Al polvo y al cansancio que don Quijote y Sancho sacaron del descomedimiento de los toros, socorrió una fuente clara y limpia que entre una fresca arboleda hallaron,botas de messi, en el margen de la cual, dejando libres,zapatillas de futbol Adidas, sin jáquima y freno, al rucio y a Rocinante, los dos asendereados amo y mozo se sentaron. Acudió Sancho a la repostería de su alforjas, y dellas sacó de lo que él solía llamar condumio; enjuagóse la boca, lavóse don Quijote el rostro, con cuyo refrigerio cobraron aliento los espíritus desalentados. No comía don Quijote, de puro pesaroso, ni Sancho no osaba tocar a los manjares que delante tenía, de puro comedido, y esperaba a que su se?or hiciese la salva; pero, viendo que, llevado de sus imaginaciones, no se acordaba de llevar el pan a la boca, no abrió la suya, y, atropellando por todo género de crianza, comenzó a embaular en el estómago el pan y queso que se le ofrecía.
-Come, Sancho amigo -dijo don Quijote-, sustenta la vida, que más que a mí te importa, y déjame morir a mí a manos de mis pensamientos y a fuerzas de mis desgracias. Yo, Sancho, nací para vivir muriendo,zapatillas de messi, y tú para morir comiendo; y, porque veas que te digo verdad en esto, considérame impreso en historias, famoso en las armas, comedido en mis acciones, respetado de príncipes, solicitado de doncellas; al cabo al cabo, cuando esperaba palmas, triunfos y coronas,zapatillas de futbol sala, granjeadas y merecidas por mis valerosas haza?as,botas de messi, me he visto esta ma?ana pisado y acoceado y molido de los pies de animales inmundos y soeces. Esta consideración me embota los dientes, entorpece las muelas, y entomece las manos, y quita de todo en todo la gana del comer, de manera que pienso dejarme morir de hambre: muerte la más cruel de las muertes.
-Desa manera -dijo Sancho, sin dejar de mascar apriesa- no aprobará vuestra merced aquel refrán que dicen: "muera Marta, y muera harta". Yo,botas de cr, a lo menos, no pienso matarme a mí mismo; antes pienso hacer como el zapatero,botas de futbol, que tira el cuero con los
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cuadrilleros, que vieron tratar mal a su compa?ero, alzaron la voz pidiendo favor a la Santa Hermandad.
El ventero, que era de la cuadrilla, entró al punto por su varilla y por su espada,venta de botas de futbol, y se puso al lado de sus compa?eros; los criados de don Luis rodearon a don Luis, porque con el alboroto no se les fuese; el barbero, viendo la casa revuelta, tornó a asir de su albarda, y lo mismo hizo Sancho; don Quijote puso mano a su espada y arremetió a los cuadrilleros. Don Luis daba voces a sus criados que le dejasen a él y acorriesen a don Quijote,botas de messi, y a Cardenio,zapatillas de messi, y a don Fernando, que todos favorecían a don Quijote. El cura daba voces, la ventera gritaba,zapatillas de futbol Adidas, su hija se afligía,botas de messi, Maritornes lloraba, Dorotea estaba confusa, Luscinda suspensa y do?a Clara desmayada. El barbero aporreaba a Sancho,botas de cr, Sancho molía al barbero; don Luis, a quien un criado suyo se atrevió a asirle del brazo porque no se fuese, le dio una pu?ada que le ba?ó los dientes en sangre; el oidor le defendía,zapatillas de futbol sala, don Fernando tenía debajo de sus pies a un cuadrillero, midiéndole el cuerpo con ellos muy a su sabor. El ventero tornó a reforzar la voz, pidiendo favor a la Santa Hermandad: de modo que toda la venta era llantos, voces, gritos, confusiones, temores, sobresaltos, desgracias, cuchilladas,botas de cr, mojicones,zapatillas de futbol Nike, palos, coces y efusión de sangre. Y, en la mitad deste caos, máquina y laberinto de cosas, se le representó en la memoria de don Quijote que se veía metido de hoz y de coz en la discordia del campo de Agramante; y así dijo, con voz que atronaba la venta:
-?Ténganse todos; todos envainen; todos se sosieguen; óiganme todos, si todos quieren quedar con vida!
A cuya gran voz, todos se pararon, y él prosiguió diciendo:
-?No os dije yo,zapatillas de futbol, se?ores, que este castillo era encantado,botas de futbol, y que alguna región de demonios debe de habitar en él? En confirmación de lo cual, quiero que veáis por vuestros ojos cómo se ha pasado aquí y trasladado entre nosotros la discordia del campo de Agramante. Mirad cómo allí se pelea por la espada, aquí por el caballo, acullá por el águila, acá por el yelmo, y todos peleamos, y todos no nos entendemos. Venga, pues, vuestra merced, se?or oidor, y vuestra merced, se?or cura,botas de futbol CR, y el uno sirva de rey Agramante, y el otro de rey Sobrino, y pónganos en paz; porque por Dios Todopoderoso que es gran bellaquería que tanta gente principal como aquí estamos se mate por causas tan livianas.
Los cuadrilleros, que
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o si no, cualquiera sacristán te la trasladará; y no se la des a trasladar a ningún escribano, que hacen letra procesada, que no la entenderá Satanás.
-Pues, ?qué se ha de hacer de la firma? -dijo Sancho.
-Nunca las cartas de Amadís se firman -respondió don Quijote.
-Está bien -respondió Sancho-, pero la libranza forzosamente se ha de firmar, y ésa,botas de messi, si se traslada,zapatillas de messi, dirán que la firma es falsa y quedaréme sin pollinos.
-La libranza irá en el mesmo librillo firmada; que,venta de botas de futbol, en viéndola, mi sobrina no pondrá dificultad en cumplilla. Y,botas de futbol CR, en lo que toca a la carta de amores,zapatillas de futbol sala, pondrás por firma: "Vuestro hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura". Y hará poco al caso que vaya de mano ajena, porque, a lo que yo me sé acordar, Dulcinea no sabe escribir ni leer, y en toda su vida ha visto letra mía ni carta mía, porque mis amores y los suyos han sido siempre platónicos, sin estenderse a más que a un honesto mirar. Y aun esto tan de cuando en cuando,zapatillas de futbol Adidas, que osaré jurar con verdad que en doce a?os que ha que la quiero más que a la lumbre destos ojos que han de comer la tierra, no la he visto cuatro veces; y aun podrá ser que destas cuatro veces no hubiese ella echado de ver la una que la miraba: tal es el recato y encerramiento con que sus padres, Lorenzo Corchuelo,zapatillas de futbol Nike, y su madre, Aldonza Nogales,zapatillas de futbol, la han criado.
-?Ta, ta! -dijo Sancho-. ?Que la hija de Lorenzo Corchuelo es la se?ora Dulcinea del Toboso, llamada por otro nombre Aldonza Lorenzo?
-ésa es -dijo don Quijote-, y es la que merece ser se?ora de todo el universo.
-Bien la conozco -dijo Sancho-,botas de cr, y sé decir que tira tan bien una barra como el más forzudo zagal de todo el pueblo. ?Vive el Dador, que es moza de chapa, hecha y derecha y de pelo en pecho, y que puede sacar la barba del lodo a cualquier caballero andante,botas de futbol, o por andar, que la tuviere por se?ora! ?Oh hideputa, qué rejo que tiene, y qué voz! Sé decir que se puso un día encima del campanario del aldea a llamar unos zagales suyos que andaban en un barbecho de su padre,botas de cr, y, aunque estaban de allí más de media legua, así la oyeron como si estuvieran al pie de la torre. Y lo mejor que tiene es que no es nada melindrosa, porque tiene mucho de cortesana: con todos se burla y de todo hace mueca y donaire. Ahora digo, se?or Caballero de la Triste Figura, que no solamente puede y debe vuestra merced hacer locuras por ella, sino que,botas de messi, con justo título,
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Otra vez me mandó que me precipitase y sumiese en la sima de Cabra, peligro inaudito y temeroso, y que le trujese particular relación de lo que en aquella escura profundidad se encierra. Detuve el movimiento a la Giralda, pesé los Toros de Guisando, despe?éme en la sima y saqué a luz lo escondido de su abismo, y mis esperanzas, muertas que muertas, y sus mandamientos y desdenes,botas de messi, vivos que vivos. En resolución,zapatillas de messi, últimamente me ha mandado que discurra por todas las provincias de Espa?a y haga confesar a todos los andantes caballeros que por ellas vagaren que ella sola es la más aventajada en hermosura de cuantas hoy viven,botas de futbol CR, y que yo soy el más valiente y el más bien enamorado caballero del orbe; en cuya demanda he andado ya la mayor parte de Espa?a,zapatillas de futbol Adidas, y en ella he vencido muchos caballeros que se han atrevido a contradecirme. Pero de lo que yo más me precio y ufano es de haber vencido, en singular batalla,venta de botas de futbol, a aquel tan famoso caballero don Quijote de la Mancha,zapatillas de futbol, y héchole confesar que es más hermosa mi Casildea que su Dulcinea; y en solo este vencimiento hago cuenta que he vencido todos los caballeros del mundo, porque el tal don Quijote que digo los ha vencido a todos; y, habiéndole yo vencido a él, su gloria, su fama y su honra se ha transferido y pasado a mi persona;
y tanto el vencedor es más honrado,
cuanto más el vencido es reputado;
así que, ya corren por mi cuenta y son mías las inumerables haza?as del ya referido don Quijote.
Admirado quedó don Quijote de oír al Caballero del Bosque, y estuvo mil veces por decirle que mentía, y ya tuvo el mentís en el pico de la lengua; pero reportóse lo mejor que pudo,zapatillas de futbol sala, por hacerle confesar por su propia boca su mentira; y así, sosegadamente le dijo:
-De que vuesa merced, se?or caballero, haya vencido a los más caballeros andantes de Espa?a,botas de futbol, y aun de todo el mundo,botas de messi, no digo nada; pero de que haya vencido a don Quijote de la Mancha, póngolo en duda. Podría ser que fuese otro que le pareciese,botas de cr, aunque hay pocos que le parezcan.
-?Cómo no? -replicó el del Bosque-. Por el cielo que nos cubre,botas de cr, que peleé con don Quijote, y le vencí y rendí; y es un hombre alto de cuerpo,zapatillas de futbol Nike, seco de rostro, estirado y avellanado de miembros, entrecano, la nariz aguile?a y algo corva, de bigotes grandes, negros y caídos. Campea debajo del nombre del Caballero de la Triste Figura, y trae por escudero a un labrador llamado Sancho Panza; oprime el lomo y rige el freno de un famoso caballo llamado Rocinante, y, finalmente, tiene por se?ora de su voluntad a una tal Dulcinea del Toboso, llamada un tiempo Aldonza Lorenzo; como la mía, que, por llamarse Casilda y ser de la Andalucía, yo la llamo Casildea de Vandalia. Si todas estas se?as no bastan para acreditar mi verdad, aquí
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al bien formado escuadrón, le dijo:
-Asaz de locura sería intentar tal empresa: considere vuesa merced, se?or mío, que para sopa de arroyo y tente bonete, no hay arma defensiva en el mundo, si no es embutirse y encerrarse en una campana de bronce; y también se ha de considerar que es más temeridad que valentía acometer un hombre solo a un ejército donde está la Muerte, y pelean en persona emperadores,botas de messi, y a quien ayudan los buenos y los malos ángeles; y si esta consideración no le mueve a estarse quedo, muévale saber de cierto que,zapatillas de futbol Adidas, entre todos los que allí están,botas de futbol CR, aunque parecen reyes,botas de messi, príncipes y emperadores, no hay ningún caballero andante.
-Ahora sí -dijo don Quijote- has dado,zapatillas de futbol sala, Sancho, en el punto que puede y debe mudarme de mi ya determinado intento. Yo no puedo ni debo sacar la espada, como otras veces muchas te he dicho,zapatillas de messi, contra quien no fuere armado caballero. A ti, Sancho, toca, si quieres tomar la venganza del agravio que a tu rucio se le ha hecho, que yo desde aquí te ayudaré con voces y advertimientos saludables.
-No hay para qué, se?or -respondió Sancho-,zapatillas de futbol Nike, tomar venganza de nadie, pues no es de buenos cristianos tomarla de los agravios; cuanto más, que yo acabaré con mi asno que ponga su ofensa en las manos de mi voluntad, la cual es de vivir pacíficamente los días que los cielos me dieren de vida.
-Pues ésa es tu determinación -replicó don Quijote-, Sancho bueno,zapatillas de futbol, Sancho discreto, Sancho cristiano y Sancho sincero,botas de cr, dejemos estas fantasmas y volvamos a buscar mejores y más calificadas aventuras; que yo veo esta tierra de talle, que no han de faltar en ella muchas y muy milagrosas.
Volvió las riendas luego, Sancho fue a tomar su rucio, la Muerte con todo su escuadrón volante volvieron a su carreta y prosiguieron su viaje, y este felice fin tuvo la temerosa aventura de la carreta de la Muerte, gracias sean dadas al saludable consejo que Sancho Panza dio a su amo; al cual,botas de futbol, el día siguiente,venta de botas de futbol, le sucedió otra con un enamorado y andante caballero, de no menos suspensión que la pasada.
Capítulo XII. De la estra?a aventura que le sucedió al valeroso don Quijote con el bravo Caballero de los Espejos
La noche que siguió al día del rencuentro de la Muerte la pasaron don Quijote y su escudero debajo de unos altos y sombrosos árboles,botas de cr, habiendo, a persuasión de Sancho, comido don Quijote de lo que venía en el repuesto del rucio,
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